Bienvenidos a mi blog

Acabais de entrar en mi rincón virtual (virtual corner).Pasad y poneos cómodos. Tendreis muchas cosas para entreteneros y, de paso, aprender inglés.

Voy a intentar que el que entre se sienta como en casa. Soy profesora de inglés en Córdoba, con una experiencia de más de 15 años en la enseñanza del inglés como segunda lengua y desde ya quiero haceros partícipes de todo lo que sé, compartir mi experiencia y aprender de todos. Gracias de antemano a todos los que me ayuden a conseguirlo. No dejeis de visitar mi web: http://www.portobelloroad.webcindario.com/



lunes, 22 de junio de 2009

CONSEJOS PARA MEJORAR TUS REDACCIONES

1. Cómo empezar

Uno de los principales problemas con los que todo escritor se enfrenta es el “cómo empezar”; sin duda, uno de los estadios más desconcertantes.
Dado que el proceso de escribir comienza generando ideas de aquello sobre lo que queremos escribir, te sugerimos una serie de técnicas que, esperamos, te ayudarán a romper el miedo a la hoja de papel en blanco y a activar tu mente.
1. Analizar el tema propuesto mediante una técnica llamada “lluvia de ideas” (brainstorming), que consiste en anotar cuantas ideas se te ocurran sobre el tema y luego establecer nexos de relación a fin de categorizarlas en ideas principales y secundarias; finalmente debes estructurarlas y ordenarlas en párrafos.
2. Confeccionar esquemas o guiones previos a la redacción. Puedes emplear diversos sistemas de representación:
a. Arbórea: estructura jerárquica de las ideas con sus desarrollos correspondientes.
b. Organigrama mental: del eje central, que contiene el tema principal, se desarrollan distintos apartados que tienen relación con él.
c. Diagrama de doble entrada. Por ejemplo al comparar entre dos ciudades, países, deportes, etc., se colocan los términos a comparar, y en la parte inferior, las ventajas, desventajas y aspectos comunes.
3. Otra técnica es la escritura libre o free writing. Puedes practicar esta técnica con tema libre (escritura automática), o escritura fijada desarrollo de un tema determinado. En ambos casos debes escribir sin detenerte, ni preocuparte por la puntuación, ortografía, posibles errores gramaticales o vocabulario desconocido –incluso puedes emplear palabras en tu propia lengua, caso de no recordar la palabra inglesa correspondiente- durante un tiempo limitado, por ejemplo, 10 minutos.
Se trata de escribir como si dictaras a una grabadora cuantas ideas crucen por tu mente. Empieza a emplear esta técnica escribiendo sobre ti mismo, tus problemas, ilusiones, etc. Deja llevarte por tus pensamientos, no censures nada y transcribe todo cuanto se te ocurra. Dado que todo texto bien redactado tiene un tema central –un argumento que controla y gobierna el desarrollo de las frases y párrafos-, relee cuanto hayas escrito al término de cada sesión de diez minutos y averigua cual parece ser la idea central que da forma a tu composición. Esa idea central te ayudará a decidir sobre lo que debe o no debe aparecer en tu elaboración posterior del texto.
Una vez localizadas y analizadas esas ideas principales, reconstruye tu redacción a partir de ellas.

2. Cómo editar una redacción

La precisión gramatical, ortográfica y léxica es fundamental en una buena redacción. Sin embargo, la corrección de posibles errores debe realizarse en el último borrador; cuando las ideas y su estructuración es ya definitiva. No pierdas tiempo en corregir los borradores previos.
Concéntrate en eliminar los errores del texto final. Te recomendamos que leas detenidamente listas de errores frecuentes a fin de comprobar que tu texto no contenga ninguno de ellos.
Inicia la redacción con una frase que atraiga la atención del lector, recuerda que estás escribiendo para que alguien lo lea. Esta frase puede ser una pregunta, una reflexión provocadora, una cita, un dato, etc., que han de estar en consonancia con el tema que vas a tratar.
A continuación introduce el tema con una idea que resuma el contenido general de la redacción.
Tu idea principal ha de estar reforzada por otras ideas secundarias que sirven para explicar, detallar o razonar lo expuesto con anterioridad.
Por último, tendrás que pensar en una conclusión para tu párrafo que será la que te ayude a cerrar la idea que vienes expresando. Esta conclusión puede consistir en un resumen de lo dicho con anterioridad, un consejo o advertencia al lector, una opinión, etc. ¡Ojo a errores básicos que pueden evitarse fácilmente!. Escribe con letra clara y deja márgenes a ambos lados y al final. Te aconsejaos que lleves “tipex” a fin de corregir algún error evitando tachaduras.

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